{"id":6836,"date":"2022-12-01T09:46:16","date_gmt":"2022-12-01T15:46:16","guid":{"rendered":"https:\/\/ys6x38im6k.wpdns.site\/?p=6836"},"modified":"2023-05-18T10:44:37","modified_gmt":"2023-05-18T15:44:37","slug":"adviento-tiempo-de-discernimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/adviento-tiempo-de-discernimiento\/","title":{"rendered":"Adviento, tiempo de discernimiento"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Por la Hna. M. Emily<\/h3>\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide\"\/>\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">LA OSCURIDAD DE LA FE<\/h2>\n\n<p>Cuanto m\u00e1s al norte vivimos, m\u00e1s experimentamos que los d\u00edas se hacen m\u00e1s \u00abcortos\u00bb a medida que nos acercamos al primer d\u00eda de invierno. En esta \u00e9poca del a\u00f1o, aqu\u00ed en Wisconsin, nos levantamos antes del amanecer y el sol se pone ya a media tarde. De alguna manera, la atm\u00f3sfera de fr\u00edo y oscuridad marca el tono del tiempo de Adviento: un mundo fr\u00edo y oscuro anhela el calor y la luz del Redentor.<\/p>\n\n<p>El Adviento es tambi\u00e9n un hermoso tiempo para el discernimiento vocacional, ya que nos invita a prepararnos de nuevo para el nacimiento de Cristo a trav\u00e9s de una entrega m\u00e1s profunda a la voluntad del Padre.<\/p>\n\n<p>\u00bfAlguna vez has andado a tientas en la oscuridad tratando de encontrar algo? No es tan f\u00e1cil, y normalmente acabamos tropezando y tropezando con las cosas hasta que finalmente alcanzamos nuestra meta. De alguna manera, la b\u00fasqueda de la voluntad de Dios puede sentirse a veces un poco as\u00ed. Nuestra mente est\u00e1 en la oscuridad, hay mucha incertidumbre, y hay cosas que no podemos ver ni anticipar. Con toda la sinceridad del coraz\u00f3n, a veces damos el paso equivocado y tropezamos y caemos.<\/p>\n\n<p><p>Esta es la aventura de la fe en la que todos nos embarcamos en nuestro viaje al cielo. No podemos ver a Dios cara a cara; no podemos o\u00edr su voz con nuestros o\u00eddos. Dios y su voluntad est\u00e1n velados en la oscuridad, y \u00e9l quiere que lo busquemos, que busquemos su voluntad, que descubramos su amor en medio de nuestra vida cotidiana. Quiere que elijamos buscarlo libremente, y por eso se \u00abesconde\u00bb, por as\u00ed decirlo.<\/p><\/p>\n\n<p><p>Pero, al mismo tiempo, nos ha dado el don de la fe a trav\u00e9s del bautismo. La fe se convierte para nosotros en la luz brillante con la que podemos encontrar nuestro camino en la oscuridad. Es como una linterna o la llama de una vela que puede ayudar a iluminar nuestro entorno un poco m\u00e1s claramente para que podamos encontrar nuestro camino. En su enc\u00edclica sobre la fe, Lumen Fidei, el Papa Francisco escribe: \u00abLos que creen, ven; ven con una luz que ilumina todo su camino, porque viene de Cristo resucitado, la estrella de la ma\u00f1ana que nunca se pone.\u00bb<\/p><\/p>\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfC\u00d3MO SE SABE CON CERTEZA?<\/h2>\n\n<p>La fe es esencial para encontrar nuestro camino hacia Dios, hacia el cielo; es esencial para discernir nuestra vocaci\u00f3n en la vida. El Padre Kentenich dice:<\/p>\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><p>\u00abDesde toda la eternidad Dios tiene ante sus ojos una determinada forma final de cada persona. Todo lo que enfrenta el individuo en el curso de su vida est\u00e1 orientado a su realizaci\u00f3n. &#8230; Si me mantengo firme en el hecho de que Dios reina sobre el mundo, Dios reina sobre m\u00ed, Dios dirige el mundo, Dios me dirige a m\u00ed, entonces Dios me dirigir\u00e1 de tal manera que yo tambi\u00e9n alcanzar\u00e9 la meta especial que ha previsto para m\u00ed desde la eternidad y para la eternidad. Entonces tengo una idea de cu\u00e1nta oscuridad tiene que haber en mi vida, tambi\u00e9n para mi pensamiento, incluso mi pensamiento religioso, mi pensamiento sobrenatural. A no ser que hayamos tenido una cierta visi\u00f3n &#8211; e incluso entonces la duda permanece: \u00bfFue una visi\u00f3n real? Tenemos que contar absolutamente con incomprensiones, oscuridad, malentendidos en nuestra vida. &#8230; Nunca podemos pasar por alto el hecho de que nuestra vida, la orientaci\u00f3n de nuestra vida, el destino de nuestra vida estar\u00e1n cubiertos de oscuridad hasta la resurrecci\u00f3n\u00bb. (1962, en <em>Texte zum Vorsehungsglauben<\/em>)<\/p><\/p>\n<\/blockquote>\n\n<p><p>Esperemos que esto sea un consuelo y no una decepci\u00f3n. La pregunta que m\u00e1s hacen los j\u00f3venes cuando buscan descubrir su vocaci\u00f3n es: \u00ab\u00bfC\u00f3mo se sabe con certeza?\u00bb Lamentablemente, aunque tuvi\u00e9ramos una visi\u00f3n que nos dijera cu\u00e1l es la voluntad de Dios para nuestras vidas, \u00a1ni siquiera as\u00ed tendr\u00edamos certeza! El Padre Kentenich deja muy claro que no podemos saber con seguridad. Si lo hici\u00e9ramos, dice, no estar\u00edamos hablando de fe, sino de conocimiento. \u00abLa oscuridad y la audacia pertenecen a la esencia de la fe\u00bb. (1952-53, en <em>Texte<\/em>)<\/p><\/p>\n\n<p>No habr\u00eda raz\u00f3n para la fe si tuvi\u00e9ramos un conocimiento seguro. Y si tuvi\u00e9ramos un conocimiento seguro ya no depender\u00edamos de Dios; nuestra vida y nuestra propia existencia perder\u00edan su sentido y su finalidad. El consuelo es que Dios, de quien dependemos en la fe, es Amor, y gobierna el mundo y mi vida con sabidur\u00eda, amor y omnipotencia. Creer esto es tener fe en la providencia divina. Dice el Padre Kentenich:<\/p>\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 es para nosotros la fe en la divina providencia? Una renuncia a la seguridad humana y una entrega llena de fe a la gu\u00eda de un Dios Padre sabio, bueno y todopoderoso\u00bb. (1962, en <em>Texte<\/em>)<\/p><\/p>\n<\/blockquote>\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">SU AMOR NOS GU\u00cdA EN LA OSCURIDAD<\/h2>\n\n<p>Si el hecho de que la oscuridad y la audacia pertenezcan a la esencia de la fe parece una decepci\u00f3n, este es el consuelo: es la mano de un Dios amoroso la que nos gu\u00eda en la oscuridad. Y si creemos firmemente en ello, y en todas sus consecuencias, entonces podemos atrevernos a entregarnos a \u00c9l, que es omnisciente, omnipotente y amoroso.<\/p>\n\n<p><p>Podemos compararlo con un barco que se prepara para navegar. Los marineros est\u00e1n a bordo y miran a trav\u00e9s del ancho mar. No pueden ver la otra orilla; no pueden ver su destino. Tampoco pueden prever el camino exacto que les llevar\u00e1 hasta all\u00ed. No pueden prever todas las tormentas y peligros que se encontrar\u00e1n en el camino, ni saben de las alegr\u00edas, bendiciones y milagros que encontrar\u00e1n. Pero tienen que llegar all\u00ed. Eso lo saben. \u00bfQu\u00e9 les queda por hacer? <em>Atreverse a navegar y entregarse a Aquel que tiene el universo en su mano, estando atentos y siguiendo su gu\u00eda a lo largo del camino.<\/em><\/p><\/p>\n\n<p>Lo mismo ocurre con nosotros en la b\u00fasqueda de nuestra vocaci\u00f3n. A trav\u00e9s de la fe conocemos nuestro destino final -el cielo- aunque no podamos verlo. Dios quiere que descubramos -en la fe- el camino tan original que ha planeado para que lleguemos all\u00ed. Para que lo descubramos, tenemos que crecer en nuestra fe en el amor personal\u00edsimo de Dios por nosotros, estar dispuestos a entregarnos a \u00e9l y estar atentos a su gu\u00eda en nuestras vidas.<\/p>\n\n<p>El Padre Kentenich dice:<\/p>\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><p>\u00abLa fe en la divina providencia exige entonces, en toda la l\u00ednea, la renuncia consciente a la seguridad, a la seguridad humana, y exige muy clara e inequ\u00edvocamente, por otra parte, estar totalmente entregado a la gu\u00eda divina. Y esta gu\u00eda es siempre oscura y seguir\u00e1 siendo siempre oscura\u00bb. (1962, en <em>Texte<\/em>)<\/p><\/p>\n<\/blockquote>\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">ELLA CREY\u00d3<\/h2>\n\n<p><p>En este Adviento, acompa\u00f1amos a la Virgen en su viaje a trav\u00e9s de la oscuridad de la fe. Justo cuando estaba preparada para dar a luz a su primog\u00e9nito, tuvo que montar en un burro y viajar con San Jos\u00e9 a trav\u00e9s de largas distancias hasta Bel\u00e9n. Al llegar, encontraron una puerta cerrada tras otra. Ninguna posada ten\u00eda sitio para ellos. La oscuridad de la fe: Cre\u00eda que el Ni\u00f1o que llevaba en su vientre era el Hijo de Dios, pero \u00bfqu\u00e9 quer\u00eda Dios para \u00e9l? Nadie lo acogi\u00f3&#8230; Finalmente se abri\u00f3 una puerta, la de un establo fr\u00edo y oscuro. La luz de la fe permiti\u00f3 ver: <em>El plan de Dios no era que un mundo lleno de luz acogiera a su Hijo desde las tinieblas, sino que su Hijo trajera la plenitud de la luz a un mundo oscuro.<\/em><\/p><\/p>\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Adviento nos invita a prepararnos de nuevo para el nacimiento de Cristo a trav\u00e9s de una entrega m\u00e1s profunda a la voluntad del Padre.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6842,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","_piecal_is_recurring":false,"_piecal_recurring_interval":1,"_piecal_recurring_frequency":"","_piecal_recurring_exact_position":false,"_piecal_recurring_end":"","_piecal_color":"","_piecal_text_color":"","_piecal_global_color_master":false,"_piecal_rsets":"[]","_piecal_is_event":false,"_piecal_start_date":"","_piecal_end_date":"","_piecal_is_allday":false,"footnotes":""},"categories":[35,27],"tags":[],"location":[],"class_list":["post-6836","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-discernimiento-es","category-discernimiento"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6836","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6836"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6836\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7249,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6836\/revisions\/7249"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6842"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6836"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6836"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6836"},{"taxonomy":"location","embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/location?post=6836"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}