{"id":6959,"date":"2023-02-07T10:47:33","date_gmt":"2023-02-07T16:47:33","guid":{"rendered":"https:\/\/ys6x38im6k.wpdns.site\/?p=6959"},"modified":"2023-05-18T10:35:44","modified_gmt":"2023-05-18T15:35:44","slug":"el-rosario-del-instrumento-del-hacia-el-padre-quinto-misterio-gozoso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/el-rosario-del-instrumento-del-hacia-el-padre-quinto-misterio-gozoso\/","title":{"rendered":"Dos caras de la misma moneda"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Por la Hna. M. Deanne Niehaus<\/h3>\n\n<p>\u00a1Dos caras de la misma moneda! Alegr\u00eda y dolor; dolor y alegr\u00eda. En medio del trauma de la guerra y en constante peligro de muerte, el fundador de Schoenstatt, el Padre Jos\u00e9 Kentenich, compuso meditaciones inspiradoras para las decenas del rosario, mientras estaba prisionero en 1944. Dediquemos unos momentos a meditar con \u00e9l en el quinto misterio gozoso, el hallazgo de Jes\u00fas en el templo:<\/p>\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><p><em>Para preparar tu coraz\u00f3n a m\u00e1s grandes sacrificios,<br\/>permite el Se\u00f1or que sufras en Jerusal\u00e9n.<br\/>Para que un d\u00eda puedas estar de pie junto a la cruz,<br\/>debe ahora actuar contigo tan duramente.<br\/>Permanecemos tranquilos\u00a0cuando Dios quiere formarnos<br\/>como instrumentos para la redenci\u00f3n del mundo.<\/em><a id=\"_ftnref1\" href=\"#_ftn1\">[1]<\/a><\/p><\/p>\n<\/blockquote>\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">UNA APARENTE CONTRADICCI\u00d3N<\/h2>\n\n<p>Adentr\u00e9monos, por un lado, en el dolor y la incertidumbre que Mar\u00eda experimenta en el encuentro con su hijo de doce a\u00f1os y, por otro, en la alegr\u00eda de encontrar a su hijo, al que ella y Jos\u00e9 buscaron durante tres d\u00edas. Dolor y alegr\u00eda, \u00a1dos caras de la misma moneda! En el evangelio de Lucas, cap\u00edtulo 2, 41-52, leemos:<\/p>\n\n<p><p>Los padres de Jes\u00fas iban todos los a\u00f1os a Jerusal\u00e9n para la fiesta de la Pascua. Cuando Jes\u00fas cumpli\u00f3 los doce a\u00f1os, subi\u00f3 tambi\u00e9n con ellos a la fiesta, pues as\u00ed hab\u00eda de ser. Al terminar los d\u00edas de la fiesta regresaron, pero el ni\u00f1o Jes\u00fas se qued\u00f3 en Jerusal\u00e9n sin que sus padres lo supieran. Seguros de que estaba con la caravana de vuelta, caminaron todo un d\u00eda. Despu\u00e9s se pusieron a buscarlo entre sus parientes y conocidos. Como no lo encontraran, volvieron a Jerusal\u00e9n en su b\u00fasqueda. Al tercer d\u00eda lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los maestros de la Ley, escuch\u00e1ndolos y haci\u00e9ndoles preguntas. Todos los que le o\u00edan quedaban asombrados de su inteligencia y de sus respuestas. Sus padres se emocionaron mucho al verlo; su madre le dec\u00eda: \u00abHijo, \u00bfpor qu\u00e9 nos has hecho esto? Tu padre y yo hemos estado muy angustiados mientras te busc\u00e1bamos\u00bb. El les contest\u00f3: \u00ab\u00bfY por qu\u00e9 me buscaban? \u00bfNo saben que yo debo estar donde mi Padre?\u00bb. Pero ellos no comprendieron esta respuesta. Jes\u00fas entonces regres\u00f3 con ellos, llegando a Nazaret. Posteriormente sigui\u00f3 obedeci\u00e9ndoles. Su madre, por su parte, guardaba todas estas cosas en su coraz\u00f3n. Mientras tanto, Jes\u00fas crec\u00eda en sabidur\u00eda, en edad y en gracia, ante Dios y ante los hombres\u00bb. <a id=\"_ftnref2\" href=\"#_ftn2\">[2]<\/a><\/p><\/p>\n\n<p>Haciendo referencia a la oraci\u00f3n del fundador de Schoenstatt, rezamos:<\/p>\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><p><em>Para preparar tu coraz\u00f3n a m\u00e1s grandes sacrificios,<br\/>permite el Se\u00f1or que sufras en Jerusal\u00e9n.<\/em><\/p><\/p>\n<\/blockquote>\n\n<p>El Padre Jos\u00e9 Kentenich considera a Mar\u00eda en esta desafiante escena, mientras ella intenta comprender lo que Dios trata de decirle en el encuentro con su hijo de doce a\u00f1os.<\/p>\n\n<p><p>Ciertamente, Mar\u00eda no carec\u00eda de ansiedad o angustia de coraz\u00f3n. . . . Ella tambi\u00e9n sufri\u00f3 de manera dura y amarga por el trato que recibi\u00f3 de Jes\u00fas de doce a\u00f1os en el templo, algo que soport\u00f3 como una dif\u00edcil hora de agon\u00eda. Por eso exclam\u00f3 con tanta emoci\u00f3n: \u00abHijo, \u00bfpor qu\u00e9 nos has hecho esto? Tu padre y yo hemos estado muy angustiados mientras te busc\u00e1bamos\u00bb. (Lc 2, 48) <a id=\"_ftnref3\" href=\"#_ftn3\">[3]<\/a><\/p><\/p>\n\n<p>Con el fundador de Schoenstatt meditamos en las dos l\u00edneas siguientes sobre c\u00f3mo Dios lleva a Mar\u00eda a una dif\u00edcil escuela de educaci\u00f3n. Dios prepara a Mar\u00eda a trav\u00e9s de esta experiencia para una espera de tres d\u00edas m\u00e1s dif\u00edcil. Con el Padre Kentenich rezamos:<\/p>\n\n<p><p><em>Para que un d\u00eda puedas estar de pie junto a la cruz,<br\/>debe ahora actuar contigo tan duramente.<\/em><\/p><\/p>\n\n<p>Mar\u00eda no oculta su dolor a su hijo. Pero su respuesta es dif\u00edcil de entender. El fundador de Schoenstatt da esta visi\u00f3n de c\u00f3mo Mar\u00eda recibe las palabras desafiantes de la boca de su hijo:<\/p>\n\n<p><p>La respuesta de Jes\u00fas dirigi\u00f3 a Jos\u00e9 y a Mar\u00eda hacia lo alto, hacia su Padre celestial: \u00ab\u00bfNo saben que yo debo estar donde mi Padre?\u00bb. (Lc 2, 49). A su esp\u00edritu buscador y a su coraz\u00f3n herido, esto le proporcion\u00f3 abundante material para la meditaci\u00f3n y la reflexi\u00f3n interior. La Sagrada Escritura subraya especialmente este punto cuando dice: \u00abSu madre, por su parte, guardaba todas estas cosas en su coraz\u00f3n\u00bb. (Lc 2, 51) <a id=\"_ftnref4\" href=\"#_ftn4\">[4]<\/a><\/p><\/p>\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">DEBO ESTAR EN LA OBRA DE MI PADRE<\/h2>\n\n<p><p>\u00bfQu\u00e9 quiere decir Jes\u00fas cuando dice: \u00ab\u00bfNo saben que yo debo estar donde mi Padre?\u00bb. Esta frase tambi\u00e9n se puede traducir con las palabras: \u00ab\u00bfNo saben que yo debo estar en la obra de mi Padre?\u00bb. En cualquiera de las dos traducciones, Jes\u00fas se refiere a Dios como su Padre. Su filiaci\u00f3n divina, y su obediencia a la voluntad de su Padre celestial, tienen prioridad sobre sus v\u00ednculos con su familia. <a id=\"_ftnref5\" href=\"#_ftn5\">[5]<\/a><\/p><\/p>\n\n<p><p>El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica ofrece una explicaci\u00f3n \u00fatil:<\/p><\/p>\n\n<p><p><i>El hallazgo de Jes\u00fas en el Templo<\/i>\u00a0(cf.\u00a0<i>Lc<\/i> 2, 41-52) es el \u00fanico suceso que rompe el silencio de los Evangelios sobre los a\u00f1os ocultos de Jes\u00fas. Jes\u00fas deja entrever en ello el misterio de su consagraci\u00f3n total a una misi\u00f3n derivada de su filiaci\u00f3n divina: \u00ab\u00bfNo sab\u00edais que me debo a los asuntos de mi Padre?\u00bb. Mar\u00eda y Jos\u00e9 \u00abno comprendieron\u00bb esta palabra, pero la acogieron en la fe, y Mar\u00eda \u00abconservaba cuidadosamente todas las cosas en su coraz\u00f3n\u00bb, a lo largo de todos los a\u00f1os en que Jes\u00fas permaneci\u00f3 oculto en el silencio de una vida ordinaria. (CIC # 534)<a id=\"_ftnref6\" href=\"#_ftn6\"> [6]<\/a><\/p><\/p>\n\n<p>M\u00e1s tarde, Mar\u00eda reflexionar\u00e1 sobre los tres d\u00edas que estuvo separada de su hijo cuando \u00e9ste alcanzaba la mayor\u00eda de edad. \u00bfDurante cu\u00e1ntos a\u00f1os medit\u00f3 este acontecimiento en su coraz\u00f3n? \u00bfAcaso el d\u00eda de su muerte en la cruz no le recordar\u00eda los tres d\u00edas de b\u00fasqueda? \u00bfNo se repetir\u00eda la alegr\u00eda del reencuentro con su hijo el d\u00eda de la Resurrecci\u00f3n?<\/p>\n\n<p>Con el padre y fundador de Schoenstatt, meditemos las dos \u00faltimas l\u00edneas:<\/p>\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><p><em>Permanecemos tranquilos\u00a0cuando Dios quiere formarnos<br\/>como instrumentos para la redenci\u00f3n del mundo.<\/em><\/p><\/p>\n<\/blockquote>\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">MEDITANDO LO INCOMPRENSIBLE<\/h2>\n\n<p><p>Nos unimos a Mar\u00eda y Jos\u00e9 para reflexionar sobre las palabras del Hijo de Dios de doce a\u00f1os. En silencio, el Padre Jos\u00e9 Kentenich nos invita a reflexionar sobre las dificultades que experimentamos en la vida y que no podemos comprender. Tal vez sea un problema de salud, o un pariente que ve la vida de otra manera, o puede ser la lucha por decir s\u00ed a la voluntad de Dios en una decisi\u00f3n importante. Queremos permanecer tranquilos en esos momentos dif\u00edciles y pedir a Mar\u00eda que nos ayude a reflexionar sobre los misteriosos caminos de Dios.<\/p><\/p>\n\n<p>De nuevo, como en los otros misterios gozosos del rosario, hay grandes desaf\u00edos en una cara de la moneda y en la otra hay una gran alegr\u00eda. Mar\u00eda lucha por comprender la misi\u00f3n divina de su hijo mientras se alegra de haberlo encontrado despu\u00e9s de tres d\u00edas de b\u00fasqueda.<\/p>\n\n<p>Para el fundador de Schoenstatt, los retos y las alegr\u00edas de su vida fueron a menudo como las dos caras de una misma moneda. Ser internado en un orfanato para recibir una buena educaci\u00f3n; estar enfermo de salud y no poder ir a las misiones para convertirse en maestro y finalmente fundar Schoenstatt; ser prisionero durante la Segunda Guerra Mundial para inspirarse y fundar Schoenstatt Internacional, ser puesto a prueba por la Iglesia para convertirse en un sacerdote m\u00e1s comprensivo y misericordioso, etc.<\/p>\n\n<p>\u00bfY en nuestra vida? Pidamos a Mar\u00eda que nos ayude a reflexionar en nuestro coraz\u00f3n sobre los desaf\u00edos que experimentamos y descubramos as\u00ed la alegr\u00eda en el reverso de la misma moneda.<\/p>\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n<p><p><a id=\"_ftn1\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> <em>Rosario del instrumento<\/em>, <a href=\"http:\/\/schhw.net\/es\/chapter_07.htm\">http:\/\/schhw.net\/es\/chapter_07.htm<\/a><\/p><\/p>\n\n<p><p><a id=\"_ftn2\" href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> <small><cite><a href=\"https:\/\/www.bibliacatolica.com.br\/biblia-latinoamericana\/evangelio-segun-san-lucas\/2\/?utm_source=bibliacatolica&amp;utm_medium=share_text&amp;utm_campaign=copy_and_paste\">Evangelio seg\u00fan San Lucas, 2<\/a> &#8211; B\u00edblia Cat\u00f3lica Online<\/cite><br\/><\/small><\/p><\/p>\n\n<p><p><a id=\"_ftn3\" href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> \u00a0\u00a0 J. Kentenich, <em>Mary, Our Mother and Educator: An Applied Mariology<\/em>, ed. Jonathan Niehaus (Waukesha, WI: Schoenstatt Fathers, 1987), 113.<\/p><\/p>\n\n<p><p><a id=\"_ftn4\" href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> \u00a0\u00a0 J. Kentenich, <em>Mary, Our Mother and Educator<\/em>, 113.<\/p><\/p>\n\n<p><p><a id=\"_ftn5\" href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a>\u00a0 <small><cite><a href=\"https:\/\/www.bibliacatolica.com.br\/biblia-latinoamericana\/evangelio-segun-san-lucas\/2\/?utm_source=bibliacatolica&amp;utm_medium=share_text&amp;utm_campaign=copy_and_paste\">Evangelio seg\u00fan San Lucas, 2<\/a> &#8211; B\u00edblia Cat\u00f3lica Online<\/cite><\/small><\/p><\/p>\n\n<p><p><a id=\"_ftn6\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p122a3p3_sp.html\">[6] <\/a>https:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p122a3p3_sp.html<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n sobre el quinto misterio gozoso del Rosario.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6967,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","_piecal_is_recurring":false,"_piecal_recurring_interval":1,"_piecal_recurring_frequency":"","_piecal_recurring_exact_position":false,"_piecal_recurring_end":"","_piecal_color":"","_piecal_text_color":"","_piecal_global_color_master":false,"_piecal_rsets":"[]","_piecal_is_event":false,"_piecal_start_date":"","_piecal_end_date":"","_piecal_is_allday":false,"footnotes":""},"categories":[27],"tags":[],"location":[],"class_list":["post-6959","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-discernimiento"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6959","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6959"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6959\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7232,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6959\/revisions\/7232"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6967"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6959"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6959"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6959"},{"taxonomy":"location","embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/location?post=6959"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}