{"id":7793,"date":"2023-12-06T10:00:09","date_gmt":"2023-12-06T16:00:09","guid":{"rendered":"https:\/\/ys6x38im6k.wpdns.site\/un-corazon-de-un-unico-amor\/"},"modified":"2023-12-06T10:00:10","modified_gmt":"2023-12-06T16:00:10","slug":"un-corazon-de-un-unico-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/un-corazon-de-un-unico-amor\/","title":{"rendered":"Un coraz\u00f3n de un \u00fanico amor"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00bfAlguna vez te has detenido a pensar a d\u00f3nde van tus pensamientos cuando sue\u00f1as despierta? Tal vez haya una persona, un lugar o una idea que tiende a aparecer a menudo en tu mente.  A veces, nuestra mente necesita digerir las impresiones que hemos recibido y elaborar todo lo que ocurre en nuestra vida. Pero cuando tenemos un momento tranquilo para relajarnos, la direcci\u00f3n de nuestros pensamientos a menudo nos da una idea de lo que yace latente en lo m\u00e1s profundo de nuestro coraz\u00f3n.<\/p>\n\n<p><p>Tambi\u00e9n podemos preguntarnos: \u00bfA d\u00f3nde iban los pensamientos de la Virgen cuando so\u00f1aba despierta? \u00bfQu\u00e9 pensamientos surg\u00edan de lo m\u00e1s profundo de su coraz\u00f3n? Leemos en la Escritura que a menudo meditaba y atesoraba cosas en su coraz\u00f3n (cf. Lc 2, 19). Reflexionaba sobre Aquel a quien pertenec\u00eda su coraz\u00f3n: su Hijo, el Dios vivo.<\/p><\/p>\n\n<p>\u00abPorque donde est\u00e9 tu tesoro, all\u00ed estar\u00e1 tambi\u00e9n tu coraz\u00f3n\u00bb (Lc 12,34). \u00a1S\u00ed! Nuestro coraz\u00f3n alberga nuestros anhelos, deseos, preguntas, miedos y sue\u00f1os m\u00e1s profundos&#8230;. Sobre todo, alberga toda nuestra capacidad de amar. All\u00ed, en el n\u00facleo de nuestra personalidad, se esconde nuestro tesoro m\u00e1s profundo.<\/p>\n\n<p>Hemos nacido del amor y para el amor, porque Dios mismo es Amor y nos ha creado a su imagen y semejanza (cf. 1 Jn 4,8; Gn 1,26). Como mujeres, participamos de la dignidad femenina de la Madre de Dios, de su capacidad femenina de amar y de dar vida.  Su coraz\u00f3n puro y noble fue digno de traer a Cristo al mundo. \u00c9l fue el amor de su vida, y su coraz\u00f3n permanece suyo por toda la eternidad.<\/p>\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 ocurre con nosotras? \u00bfNo estamos tambi\u00e9n llamadas a amar? En efecto, Dios ha puesto en nuestra naturaleza femenina una gran medida de su amor. Nuestra misi\u00f3n es reflejar su amor en el mundo. Al mismo tiempo, cada una de nosotras est\u00e1 llamada a reflejar este amor de manera \u00fanica y personal. Nuestra personalidad y nuestro ideal personal nos permiten amar y ser amados de un modo original. Sin embargo, nuestra vocaci\u00f3n personal en la vida tambi\u00e9n \u00abimprime\u00bb a nuestra naturaleza una capacidad distinta de amar. Podemos estar llamadas a amar a los dem\u00e1s como personas solteras, entregadas al servicio de la sociedad a trav\u00e9s de nuestra profesi\u00f3n y testimonio de fe. Podemos estar llamadas a amar a Dios a trav\u00e9s de un esposo y de los hijos. Tambi\u00e9n podemos estar llamadas a amar a Dios a trav\u00e9s de la vida consagrada, entreg\u00e1ndonos radicalmente a \u00c9l y a su Reino.<\/p>\n\n<p><p>\u00bfC\u00f3mo sabemos d\u00f3nde est\u00e1 nuestro tesoro? \u00bfC\u00f3mo sabemos que nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 llamado a amar? A veces, esta pregunta puede parecer abrumadora. Podemos tener docenas de anhelos, aspiraciones y oportunidades, pero a veces buscamos en los lugares equivocados. Uno de los mayores santos de la Iglesia, san Agust\u00edn, nos da una gran lecci\u00f3n a este respecto. Escribe en sus <em>Confesiones:<\/em><\/p><\/p>\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><p><em>\u00ab<strong>T\u00fa estabas dentro de m\u00ed, pero yo estaba fuera, y fue all\u00ed donde te busqu\u00e9.<\/strong> En mi falta de amor me sumerg\u00ed en las cosas hermosas que t\u00fa creaste. T\u00fa estabas conmigo, pero yo no estaba contigo. Las cosas creadas me alejaban de ti; sin embargo, si no hubieran estado en ti, no habr\u00edan estado en absoluto. Llamaste, gritaste y rompiste mi sordera. Destellaste, brillaste, y disipaste mi ceguera\u00bb.<\/em><\/p><\/p>\n<\/blockquote>\n\n<p><p>Incluso cuando buscamos a Dios en los lugares equivocados, \u00c9l viene a buscarnos; de hecho, est\u00e1 dentro de nosotros. \u00c9l ha colocado el tesoro de nuestra vocaci\u00f3n en lo m\u00e1s profundo de nuestros corazones, y s\u00f3lo \u00c9l puede iluminar y disipar nuestra ceguera. S\u00f3lo \u00c9l puede concedernos la gracia de ver con claridad nuestra vocaci\u00f3n. <em>Y quiere hacerlo.<\/em><\/p><\/p>\n\n<p><p>Si anhelamos recibir esta gracia, el Adviento es el momento perfecto para abrirnos a ella. A trav\u00e9s de la liturgia de Adviento, o\u00edmos: <em>\u00ab\u00a1Veni!\u00bb<\/em>. Ven, Emmanuel. Anhelamos que el Redentor del mundo venga a nuestros corazones. Y viene, pero viene de manera peque\u00f1a y oculta. Viene como un Ni\u00f1o reci\u00e9n nacido en el silencio de un pobre establo de Bel\u00e9n. No necesita un palacio lujoso ni un ambiente perfecto. S\u00f3lo necesita nuestro anhelo. Necesita un coraz\u00f3n vac\u00edo, deseoso de ser llenado de amor.<\/p><\/p>\n\n<p>A medida que nos acercamos a la venida del Ni\u00f1o Jes\u00fas, abramos nuestros corazones a la gracia y crezcamos en la confianza que s\u00f3lo un ni\u00f1o puede tener. Un ni\u00f1o puede creer en milagros. \u00bfY qu\u00e9 mayor milagro podemos esperar que la venida de Dios a nuestros corazones para que nos muestre c\u00f3mo debemos amar?<\/p>\n\n<p><p>Oraci\u00f3n<\/p><\/p>\n\n<p><p>Se\u00f1or Jes\u00fas, Rey de mi coraz\u00f3n,<\/p><\/p>\n\n<p><p>Angelo tu venida.<\/p><\/p>\n\n<p><p>Mi coraz\u00f3n anhela tu amor.<\/p><\/p>\n\n<p><p>Ay\u00fadame a limpiar mi coraz\u00f3n de todo lo que no seas t\u00fa;<\/p><\/p>\n\n<p><p>irrumpe en mi alma con la gracia del Padre.<\/p><\/p>\n\n<p><p>Quiero amar como t\u00fa me llamas a amar.<\/p><\/p>\n\n<p><p>D\u00e9jame ser hija de un \u00fanico amor:<\/p><\/p>\n\n<p><p>una hija cuyos pensamientos, sentimientos y deseos<\/p><\/p>\n\n<p><p>pertenecen solo a Dios.<\/p><\/p>\n\n<p><p>Que mi vida sea una respuesta de amor a los planes del Padre.<\/p><\/p>\n\n<p><p>Solo entonces encontrar\u00e9 la plenitud;<\/p><\/p>\n\n<p><p>S\u00f3lo entonces mi coraz\u00f3n podr\u00e1 canalizar el amor que he recibido.<\/p><\/p>\n\n<p><p>Ven, Emmanuel, ref\u00fagiate en mi coraz\u00f3n.<\/p><\/p>\n\n<p><p>Mu\u00e9strame el camino que debo seguir<\/p><\/p>\n\n<p><p>y dame la gracia de amar como t\u00fa.<\/p><\/p>\n\n<p><p>Am\u00e9n.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfAlguna vez te has detenido a pensar a d\u00f3nde van tus pensamientos cuando sue\u00f1as despierta?<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":7791,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","_piecal_is_recurring":false,"_piecal_recurring_interval":1,"_piecal_recurring_frequency":"","_piecal_recurring_exact_position":false,"_piecal_recurring_end":"","_piecal_color":"","_piecal_text_color":"","_piecal_global_color_master":false,"_piecal_rsets":"[]","_piecal_is_event":false,"_piecal_start_date":"","_piecal_end_date":"","_piecal_is_allday":false,"footnotes":""},"categories":[35,27],"tags":[],"location":[],"class_list":["post-7793","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-discernimiento-es","category-discernimiento"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7793","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7793"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7793\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7794,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7793\/revisions\/7794"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7791"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7793"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7793"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7793"},{"taxonomy":"location","embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/location?post=7793"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}