{"id":8588,"date":"2025-02-02T15:33:18","date_gmt":"2025-02-02T21:33:18","guid":{"rendered":"https:\/\/ys6x38im6k.wpdns.site\/te-he-llamado-por-tu-nombre\/"},"modified":"2025-02-02T15:35:31","modified_gmt":"2025-02-02T21:35:31","slug":"te-he-llamado-por-tu-nombre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/te-he-llamado-por-tu-nombre\/","title":{"rendered":"\u00abTe he llamado por tu nombre\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p><p>El 2 de febrero, fiesta de la Presentaci\u00f3n del Se\u00f1or, es el d\u00eda en que la Iglesia celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Por eso, queremos tomarnos un tiempo para reflexionar sobre el sentido y la belleza de la vida consagrada.\u00a0<\/p><\/p>\n\n<p><p>\u00abTe he llamado por tu nombre: t\u00fa eres m\u00edo\u00bb. Estas palabras del libro del profeta Isa\u00edas resumen el anhelo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n de toda mujer: el anhelo de ser <em>conocida<\/em>, de ser <em>amada <\/em>y de <em>pertenecer<\/em>. Todo ser humano est\u00e1 hecho para relacionarse. Forma parte de nuestra esencia. En el G\u00e9nesis leemos: \u00abDijo el Se\u00f1or Dios: \u201cNo es bueno que el hombre est\u00e9 solo\u201d\u00bb. (G\u00e9nesis 2:18) Y por eso crea a la mujer. De esto se deduce que nuestro anhelo y necesidad de relaci\u00f3n \u2013 nuestro anhelo de ser conocidas, de ser amadas y de pertenecer a alguien \u2013 se satisface en el sacramento del matrimonio. Pero, \u00bfqu\u00e9 pasa con los que est\u00e1n llamados a la vida consagrada? \u00bfRenunciamos a este anhelo m\u00e1s profundo de nuestro coraz\u00f3n? En absoluto.<\/p><\/p>\n\n<p><p>La vida consagrada es tambi\u00e9n un llamado a una relaci\u00f3n \u2013 un llamado a ser conocidos, amados y a pertenecer en el sentido m\u00e1s profundo de las palabras. Estamos llamados a pertenecer completa e indivisiblemente a Dios, quien nos cre\u00f3 y nos ama infinitamente \u2013 nuestros corazones y nuestro amor nupcial le pertenecen s\u00f3lo a \u00c9l. Nuestro fundador, el P. Kentenich, aplic\u00f3 estas palabras de Isa\u00edas al llamado a la vida consagrada: \u00abDios me ha llamado: &#8216;\u00a1T\u00fa eres m\u00edo! Dios ha querido que me entregue a \u00c9l. Respond\u00ed al &#8216;\u00a1Eres m\u00edo!&#8217; de Dios con un &#8216;\u00a1Aqu\u00ed estoy! Quiero ser tuyo por el tiempo y por la eternidad&#8217;\u00bb. (J. Kentenich, <em>Ni\u00f1os ante Dios<\/em>, 6) \u00a1Qu\u00e9 don tan incre\u00edblemente precioso! Un don que ninguno de nosotros podr\u00eda \u00abganarse\u00bb o merecer. Al contrario, somos llamados precisamente en nuestra debilidad, en nuestra miseria. Como nos dice Marcos en su Evangelio, \u00ab[Jes\u00fas] subi\u00f3 al monte y llam\u00f3 a los que quiso y vinieron a \u00e9l\u00bb. <em>(Marcos 3:13, \u00e9nfasis a\u00f1adido)<\/em> Su llamada, nuestra consagraci\u00f3n, es su regalo para nosotros. Es un llamado al amor, un llamado a consagrarle completamente nuestro coraz\u00f3n. Nacido de un encuentro personal con el Se\u00f1or, es un llamado a entrar en una relaci\u00f3n m\u00e1s profunda con \u00e9l.<\/p><\/p>\n\n<p><p>Sin embargo, la relaci\u00f3n no termina ah\u00ed. As\u00ed como un matrimonio no termina en la relaci\u00f3n de los esposos entre s\u00ed, sino que se hace fecundo en el don de los hijos, as\u00ed tambi\u00e9n nosotros, como personas consagradas entregadas completamente a Dios, estamos llamados a ser madres y padres espirituales de <em>todos<\/em> los hijos de Dios. Precisamente porque nuestro coraz\u00f3n pertenece s\u00f3lo a Dios, es capaz de expandirse para abrazar al mundo entero, porque estamos llamados a amar lo que ama nuestro Amado. En la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Vita consecrata<\/em>, san Juan Pablo II resume esta llamada innata a la misi\u00f3n en la vida consagrada:<\/p><\/p>\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><p>A imagen de Jes\u00fas, el Hijo predilecto \u00ab a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo \u00bb (<i>Jn<\/i>\u00a010, 36), tambi\u00e9n aquellos a quienes Dios llama para que le sigan son consagrados y enviados al mundo para imitar su ejemplo y continuar su misi\u00f3n. Esto vale fundamentalmente para todo disc\u00edpulo. Pero es v\u00e1lido en especial para cuantos son llamados a seguir a Cristo \u00ab m\u00e1s de cerca \u00bb en la forma caracter\u00edstica de la vida consagrada, haciendo de \u00c9l el \u00ab todo \u00bb de su existencia. En su llamada est\u00e1 incluida por tanto la tarea de\u00a0<i>dedicarse totalmente a la misi\u00f3n<\/i>; m\u00e1s a\u00fan, la misma vida consagrada, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, que es la fuente de toda vocaci\u00f3n y de todo carisma, se hace misi\u00f3n, como lo ha sido la vida entera de Jes\u00fas.<\/p><\/p>\n<\/blockquote>\n\n<p><p>Este es, pues, el sentido y la belleza de la vida consagrada: consagramos nuestra vida, nuestro coraz\u00f3n a una <em>persona<\/em>, a Jes\u00fas, y \u00c9l nos env\u00eda a llevar su amor a un mundo sediento. Sin embargo, no estamos solos en esta misi\u00f3n. \u00c9l nos da como compa\u00f1era y gu\u00eda constante el ejemplo m\u00e1s perfecto de vida consagrada: nuestra Sant\u00edsima Madre. Ella estaba completamente entregada a Dios como ning\u00fan otro ser humano. Todo su amor le pertenec\u00eda s\u00f3lo a \u00c9l, y por eso, bajo la cruz, pudo entregarla a toda la humanidad como Madre nuestra. Consagrada a y consagrada para. En la m\u00e1s profunda uni\u00f3n con su Hijo, ama y cuida a sus hijos aqu\u00ed en la tierra como s\u00f3lo una madre puede hacerlo. Por eso, cualquiera que sea nuestra vocaci\u00f3n, ya estemos llamados a la vida consagrada o al matrimonio, que Ella interceda para que cada uno de nosotros tenga la gracia de responder a la llamada de Dios como lo hizo Ella: con todo el coraz\u00f3n. \u00abFiat mihi secundum verbum tuum &#8211; H\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u00bb.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El llamado a la vida consagrada es un llamado a una relaci\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":8585,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","_piecal_is_recurring":false,"_piecal_recurring_interval":1,"_piecal_recurring_frequency":"","_piecal_recurring_exact_position":false,"_piecal_recurring_end":"","_piecal_color":"","_piecal_text_color":"","_piecal_global_color_master":false,"_piecal_rsets":"[]","_piecal_is_event":false,"_piecal_start_date":"","_piecal_end_date":"","_piecal_is_allday":false,"footnotes":""},"categories":[35,27,31],"tags":[],"location":[],"class_list":["post-8588","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-discernimiento-es","category-discernimiento","category-nuestra-comunidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8588","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8588"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8588\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8591,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8588\/revisions\/8591"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8585"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8588"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8588"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8588"},{"taxonomy":"location","embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/location?post=8588"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}