{"id":8986,"date":"2025-05-12T11:09:46","date_gmt":"2025-05-12T16:09:46","guid":{"rendered":"https:\/\/ys6x38im6k.wpdns.site\/un-amor-que-abarca-el-mundo-entero\/"},"modified":"2025-05-12T11:09:46","modified_gmt":"2025-05-12T16:09:46","slug":"un-amor-que-abarca-el-mundo-entero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/un-amor-que-abarca-el-mundo-entero\/","title":{"rendered":"Un Amor que abarca el mundo entero"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Hna. Mar\u00eda Jos\u00e9 Sousa<\/h3>\n\n<p><\/p>\n\n<p>\u00bfTe has tomado alguna vez el tiempo de admirar el rico simbolismo que encierran las ventanas de una iglesia cat\u00f3lica? Si lo has hecho, quiz\u00e1 hayas descubierto muchas cosas interesantes: santos que no conoc\u00edas, representaciones variadas de acontecimientos b\u00edblicos, s\u00edmbolos abstractos que hablan de nuestra fe, etc. Tambi\u00e9n es posible que te hayas topado con una imagen peculiar: una madre pel\u00edcano alimentando a sus cr\u00edas con la sangre de su pecho abierto. Una imagen chocante, no necesariamente edificante para el ojo ordinario. Sin embargo, es una imagen que dice mucho si sabemos lo que representa. <\/p>\n\n<p><\/p>\n\n<p>\u00bfLo hacen realmente los pel\u00edcanos? No. \u00abEl simbolismo de la madre pel\u00edcano alimentando a sus cr\u00edas tiene su origen en una antigua leyenda anterior al cristianismo. La leyenda dec\u00eda que, en tiempos de hambruna, la madre pel\u00edcano se her\u00eda a s\u00ed misma, golpe\u00e1ndose el pecho con el pico para alimentar a sus cr\u00edas con su sangre y evitar que murieran de hambre. Otra versi\u00f3n de la leyenda era que la madre alimentaba a sus cr\u00edas moribundas con su sangre para reanimarlas de la muerte, pero a su vez perd\u00eda su propia vida\u00bb. (Padre William Saunders, catholiceducation.org)<\/p>\n\n<p><\/p>\n\n<p>Podemos ver claramente por qu\u00e9 los cristianos adoptaron esta imagen legendaria como s\u00edmbolo de Cristo, que nos dio la vida eterna a trav\u00e9s de la sangre de su coraz\u00f3n \u2013 que muri\u00f3 para que pudi\u00e9ramos vivir. De hecho, este significado bastar\u00eda por s\u00ed solo para que la imagen del pel\u00edcano sacrificado ocupara un lugar en el coraz\u00f3n de todo cristiano. Sin embargo, esta sorprendente imagen tambi\u00e9n puede decirnos algo sobre qui\u00e9nes somos como seres humanos. <\/p>\n\n<p><\/p>\n\n<p><p>En su Carta Apost\u00f3lica Mulieris Dignitatem, San Juan Pablo II escribi\u00f3:<\/p><\/p>\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><p>\u00abEl ser humano \u2013 tanto var\u00f3n como mujer \u2013 es el \u00fanico ser en el mundo que Dios ha querido por s\u00ed mismo. El ser humano es una persona, un sujeto que decide por s\u00ed mismo. Al mismo tiempo, el hombre no puede encontrarse plenamente a s\u00ed mismo si no es mediante una entrega sincera de s\u00ed mismo&#8230; No se trata de una interpretaci\u00f3n puramente te\u00f3rica, ni de una definici\u00f3n abstracta, pues da una indicaci\u00f3n esencial de lo que significa ser humano, al tiempo que subraya el valor del don de s\u00ed, del don de la persona\u00bb. (San Juan Pablo II, <em>Mulieris Dignitatem,\u00a0<\/em>1988, vatican.va)<\/p><\/p>\n<\/blockquote>\n\n<p><p>S\u00f3lo somos plenamente humanos cuando nos hemos entregado por completo. A continuaci\u00f3n explica que para la mujer este \u00abdon sincero de s\u00ed misma\u00bb tiene lugar cuando ama a los dem\u00e1s. Por tanto, \u00abla dignidad de la mujer est\u00e1 estrechamente ligada al amor que recibe por raz\u00f3n de su feminidad; est\u00e1 igualmente ligada al amor que da a cambio \u00bb. Nos entregamos cuando amamos. Una mujer que no ama, que no se entrega desinteresadamente a los dem\u00e1s y por los dem\u00e1s, nunca encontrar\u00e1 la plenitud y la verdadera felicidad.<\/p><\/p>\n\n<p><\/p>\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Entrega receptiva<\/h2>\n\n<p><\/p>\n\n<p>Este pensamiento me lleva a cuando estaba discerniendo mi vocaci\u00f3n. Durante una conversaci\u00f3n con una amiga de la familia, ella expres\u00f3 que no pod\u00eda entender c\u00f3mo las mujeres consagradas pod\u00edan llegar a ser felices sin tener hijos. Consideraba que sus hijos eran la causa de su alegr\u00eda y sencillamente no comprend\u00eda c\u00f3mo una mujer pod\u00eda sentirse realizada en otra cosa que no fuera ser madre. Poco sab\u00eda ella que Dios, como Creador y Padre, tambi\u00e9n es consciente de esto cuando llama a las mujeres a la vida consagrada. Al llamarnos a renunciar a los hijos f\u00edsicos, tambi\u00e9n nos llama a abrir nuestros corazones para abrazar al mundo entero en la maternidad espiritual. Sin embargo, en parte ten\u00eda raz\u00f3n. Una mujer consagrada s\u00f3lo puede ser plenamente feliz cuando su entrega a Dios se expresa en el amor a sus numerosos hijos espirituales. En efecto, todas las mujeres estamos llamadas a ser madres, porque el instinto maternal en la mujer no es una mera consecuencia de su realidad corporal, sino un atributo innato de su alma femenina. Por eso el Padre Kentenich describi\u00f3 la esencia de la mujer como \u00abentrega receptiva\u00bb. Tenemos una capacidad extraordinaria para recibir, pero tambi\u00e9n para dar. As\u00ed, todas las mujeres est\u00e1n llamadas a compartir el amor de Dios \u2013 un amor que refleja la imagen de la madre pel\u00edcano, que se abre el pecho con su propio pico por el bien de sus hijos.<\/p>\n\n<p><\/p>\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Madres para el mundo<\/h2>\n\n<p><\/p>\n\n<p>\u00bfEs la imagen gr\u00e1fica del pel\u00edcano sacrificado un s\u00edmbolo de la maternidad espiritual? S\u00ed. Una madre espiritual alimenta la vida de sus hijos espirituales con sus oraciones, sus sacrificios, su servicio desinteresado, sus consejos y orientaci\u00f3n, su educaci\u00f3n, su presencia. Su amor no se limita a los lazos de sangre, sino que abarca el mundo entero. Aunque la maternidad f\u00edsica est\u00e1 reservada a las que est\u00e1n llamadas a la vida matrimonial, la maternidad espiritual es una capacidad concedida a todas las mujeres, independientemente de su edad, profesi\u00f3n, origen o estado de vida. A nosotras nos corresponde desarrollarla y hacerla fructificar. <\/p>\n\n<p><\/p>\n\n<p><p>As\u00ed pues, la pr\u00f3xima vez que nos encontremos con la imagen de la sacrificada madre pel\u00edcano, podemos dar gracias a Dios por habernos dado, como mujeres, la capacidad de entregarnos por completo a los dem\u00e1s, de nutrir y custodiar la vida, aunque ello exija la sangre de nuestros corazones. Tambi\u00e9n podemos estar muy agradecidas porque nos ha dado una imagen real y a\u00fan m\u00e1s grande del amor materno en la Sant\u00edsima Madre. Ella es para nosotros un modelo de lo que significa ser no s\u00f3lo una madre f\u00edsica, sino tambi\u00e9n una madre espiritual para muchos.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una reflexi\u00f3n sobre la belleza de la maternidad\u00a0espiritual<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":8974,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","_piecal_is_recurring":false,"_piecal_recurring_interval":1,"_piecal_recurring_frequency":"","_piecal_recurring_exact_position":false,"_piecal_recurring_end":"","_piecal_color":"","_piecal_text_color":"","_piecal_global_color_master":false,"_piecal_rsets":"[]","_piecal_is_event":false,"_piecal_start_date":"","_piecal_end_date":"","_piecal_is_allday":false,"footnotes":""},"categories":[35,27],"tags":[],"location":[],"class_list":["post-8986","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-discernimiento-es","category-discernimiento"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8986","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8986"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8986\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8987,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8986\/revisions\/8987"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8974"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8986"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8986"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8986"},{"taxonomy":"location","embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/location?post=8986"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}