{"id":9074,"date":"2025-06-26T19:00:11","date_gmt":"2025-06-27T00:00:11","guid":{"rendered":"https:\/\/ys6x38im6k.wpdns.site\/guiadas-por-la-divina-providencia\/"},"modified":"2025-06-26T19:00:11","modified_gmt":"2025-06-27T00:00:11","slug":"guiadas-por-la-divina-providencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/guiadas-por-la-divina-providencia\/","title":{"rendered":"GUIADAS POR LA DIVINA PROVIDENCIA"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Testimonios vocacionales<\/h2>\n\n<p><\/p>\n\n<p>Dios gu\u00eda cada una de nuestras vidas de forma muy personal para ayudarnos a descubrir su plan perfecto para nosotros. La cuesti\u00f3n es: \u00bfestamos atentos?<\/p>\n\n<p><\/p>\n\n<p>Hicimos esta pregunta a tres hermanas:<\/p>\n\n<p><\/p>\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00ab\u00bfC\u00f3mo te guio la Divina Providencia en tu historia vocacional?\u00bb.<\/h3>\n\n<p><\/p>\n\n<p>Estas fueron sus respuestas:<\/p>\n\n<p><\/p>\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><p>\u00abY sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su prop\u00f3sito son llamados\u00bb (Romanos 8:28).<\/p><\/p>\n<\/blockquote>\n\n<p><\/p>\n\n<p> Yo tambi\u00e9n experiment\u00e9 esta realidad de forma muy tangible en mi vida. Cuando solo ten\u00eda tres a\u00f1os, mi pap\u00e1 trabajaba todos los d\u00edas en una ciudad vecina, a unos 45 kil\u00f3metros de distancia en un solo sentido. Entonces le dio glaucoma en un ojo y acab\u00f3 perdi\u00e9ndolo, por lo que le resultaba dif\u00edcil conducir. En esta situaci\u00f3n, mis padres decidieron que era necesario mudarse a otra ciudad, m\u00e1s cerca de su trabajo. Por lo tanto, toda la familia nos mudamos all\u00ed. Al principio, esta mudanza fue dif\u00edcil y supuso muchos desaf\u00edos, pero con el tiempo se convirti\u00f3 en la mayor bendici\u00f3n para nuestra vida. Mi hermano y yo \u00edbamos al jard\u00edn de ni\u00f1os y sucedi\u00f3 que la madre de uno de nuestros compa\u00f1eros de clase invit\u00f3 a mi mam\u00e1 a un acto de Schoenstatt. Por otra parte, mis hermanos mayores tambi\u00e9n se introdujeron en Schoenstatt a trav\u00e9s de los grupos juveniles parroquiales a los que asist\u00edan. Schoenstatt se convirti\u00f3 entonces en parte de nuestra vida. Pude crecer en la rama femenina y, finalmente, escuch\u00e9 el llamado de Dios para convertirme en Hermana de Mar\u00eda de Schoenstatt. La enfermedad de mi pap\u00e1, que al principio fue devastadora, se convirti\u00f3 en la puerta abierta para que recibi\u00e9ramos la mayor de las bendiciones: Schoenstatt.<\/p>\n\n<p><\/p>\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00abNo puede ser el sentido de tu vida tratar solo con n\u00fameros para siempre.\u00bb<\/h3>\n\n<p><\/p>\n\n<p>Me fascina cada historia vocacional, ya sea para el matrimonio, para la vida consagrada o para la vida de soltera. En su divina providencia, Dios dispone el camino para cada uno de una forma tan \u00fanica y original. En mi caso, no recuerdo la hora exacta en la que recib\u00ed el llamado de Dios, como San Juan. San Juan nos dice: \u00abEran como las cuatro de la tarde\u00bb (Juan 1, 39). Pero durante toda mi vida tengo un recuerdo muy v\u00edvido del lugar y de lo que estaba haciendo cuando Dios despert\u00f3 en m\u00ed conscientemente algunos pensamientos vocacionales especiales. Trabajaba en un banco en Alemania y visitaba los diferentes departamentos. Un d\u00eda, estaba trabajando en la m\u00e1quina que imprim\u00eda los extractos bancarios cuando se me ocurri\u00f3 el pensamiento: \u00abNo puede ser el sentido de tu vida tratar solo con n\u00fameros para siempre\u00bb. Estaba sentada frente a esta enorme y ruidosa m\u00e1quina que ocupaba toda la peque\u00f1a habitaci\u00f3n, aliment\u00e1ndola con la informaci\u00f3n necesaria, cuando un pensamiento captur\u00f3 mi coraz\u00f3n y mi mente: \u00abNo puede ser el sentido de tu vida tratar solo con n\u00fameros para siempre\u00bb. A partir de ese d\u00eda, comenc\u00e9 a buscar mi verdadera vocaci\u00f3n. Tras un periodo de discernimiento, decid\u00ed ser misionera laica en \u00c1frica o Am\u00e9rica Latina a trav\u00e9s de nuestra di\u00f3cesis.<\/p>\n\n<p><\/p>\n\n<p>Cuando se lo cont\u00e9 a mi madre, me respet\u00f3 y acept\u00f3 mi decisi\u00f3n, pero pens\u00f3 que ser\u00eda mejor para m\u00ed unirme a una comunidad. Hoy digo con gratitud que la providencia de Dios se manifest\u00f3 a trav\u00e9s de ella en aquel momento. Dej\u00e9 que su consejo calara hondo y madurara en m\u00ed. Como conoc\u00eda a las Hermanas de Schoenstatt y sab\u00eda que tambi\u00e9n ten\u00edan hermanas que trabajaban como misioneras, habl\u00e9 con una clienta de nuestro banco, que era Hermana de Schoenstatt. Seguramente esto tambi\u00e9n fue obra de la Divina Providencia.<\/p>\n\n<p><\/p>\n\n<p>M\u00e1s tarde, particip\u00e9 en un gran taller de j\u00f3venes que organiz\u00f3 la di\u00f3cesis durante la Semana Santa y que termin\u00f3 con la celebraci\u00f3n de la Vigilia Pascual. Este retiro fue otro regalo de la Providencia. Confirm\u00f3 mi decisi\u00f3n. En un hermoso d\u00eda de oto\u00f1o de octubre, viaj\u00e9 a Schoenstatt (Alemania) y rellen\u00e9 los papeles para entrar en la comunidad de nuestras hermanas como misionera. La Divina Providencia guio mi camino hacia Am\u00e9rica, donde se me abri\u00f3 una puerta para pasar muchos a\u00f1os haciendo trabajo misionero en M\u00e9xico.<\/p>\n\n<p><\/p>\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><p>\u00ab\u00a1All\u00ed es donde todos pertenecemos!\u00bb<\/p><\/h3>\n\n<p><\/p>\n\n<p><p>Hace poco, charlando con una persona mayor, me coment\u00f3 que varios conocidos hab\u00edan fallecido desde la \u00faltima vez que hablamos. Intent\u00e9 consolarla delicadamente dici\u00e9ndole: \u00abBueno, recemos para que lleguen al cielo muy pronto\u00bb. Para mi sorpresa, no se mostr\u00f3 triste. Al contrario, replic\u00f3 entusiasmada: \u00ab\u00a1All\u00ed es donde todos pertenecemos!\u00bb.<\/p><\/p>\n\n<p><\/p>\n\n<p><p>El hecho de que todos estemos hechos para el cielo fue un factor importante en mi discernimiento vocacional. Cuando me acercaba al final del bachillerato y me preguntaba hacia d\u00f3nde encaminar mis estudios futuros, la Divina Providencia despert\u00f3 en m\u00ed una pregunta insistente: \u00bfqu\u00e9 es realmente importante en la vida? Hay muchas cosas importantes, pero \u00bfcu\u00e1l es la m\u00e1s importante? Me di cuenta de que, al fin y al cabo, lo \u00fanico importante era la vida eterna con Dios. Sin embargo, esa comprensi\u00f3n no significaba que reconociera mi vocaci\u00f3n.<\/p><\/p>\n\n<p><\/p>\n\n<p><p>No fue hasta que conoc\u00ed a las Hermanas de Mar\u00eda de Schoenstatt que me plante\u00e9 seriamente si la vida consagrada era mi vocaci\u00f3n. As\u00ed, mirando hacia atr\u00e1s, puedo ver que la Divina Providencia utiliz\u00f3 un doble enfoque para m\u00ed: desde dentro, la \u00abpersistente\u00bb pregunta sobre qu\u00e9 es lo m\u00e1s importante en la vida, y desde fuera, el encuentro con las Hermanas de Mar\u00eda de Schoenstatt y el aprendizaje de la misi\u00f3n de Schoenstatt de llevarnos a todos de vuelta al Padre. Gracias a las Hermanas, fui descubriendo c\u00f3mo Dios y la Mater quer\u00edan que dedicara mi vida a este gran objetivo de ayudar a mucha gente a llegar a ese lugar \u00ab\u00a1al que todos pertenecemos!\u00bb.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tres hermanas comparten c\u00f3mo la Divina Providencia las guio en la b\u00fasqueda de su vocaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":9067,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","_piecal_is_recurring":false,"_piecal_recurring_interval":1,"_piecal_recurring_frequency":"","_piecal_recurring_exact_position":false,"_piecal_recurring_end":"","_piecal_color":"","_piecal_text_color":"","_piecal_global_color_master":false,"_piecal_rsets":"[]","_piecal_is_event":false,"_piecal_start_date":"","_piecal_end_date":"","_piecal_is_allday":false,"footnotes":""},"categories":[35,27,31],"tags":[],"location":[],"class_list":["post-9074","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-discernimiento-es","category-discernimiento","category-nuestra-comunidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9074","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9074"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9074\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9075,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9074\/revisions\/9075"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9067"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9074"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9074"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9074"},{"taxonomy":"location","embeddable":true,"href":"https:\/\/schoenstattsistersofmary.us\/es\/wp-json\/wp\/v2\/location?post=9074"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}