100 Años Hermanas de María de Schoenstatt — 1926-2026
¡Damos gracias por los 100 años de bendiciones! ¡Ven a celebrar con nosotras!
«Ustedes están en el corazón del mundo con el corazón de Dios».
Papa Francisco a los Institutos Seculares
Historia
Dios llama a la existencia a un Movimiento de renovación...
Espiritualidad
La Madre de Dios nos llama a sellar una Alianza de Amor...
Misión
Ser sus ojos, sus oídos, sus manos, su corazón...
Vida
Una camino mariano de nobleza, pureza y generosidad...
Dónde estamos
En el mundo, para el mundo, en todo el mundo
Discernimiento
¿Me está llamando Dios a ser su instrumento?
Noticias, inspiraciones y actividades
Exposición jubilar
El 22 de marzo se inaguró una exposición jubilar en nuestra Casa Madre en el Monte Schoenstatt, Alemania.
Esta exposición invita a lo visitantes a un viaje triple….
En Guadalupe: Schoenstatt presente en el Congreso Teológico-Pastoral
Del 24 al 26 de febrero de 2026 se celebró en Ciudad de México un Congreso Teológico-Pastoral como parte del camino de preparación hacia el Jubileo Guadalupano 2031.
SEEK26
«Hacia lo alto…» Nuestra experiencia en Columbus, Ohio.
Mirada retrospectiva: 2025 en Schoenstatt
Como Familia de Schoenstatt, vivimos momentos especiales de gracia, que hoy queremos recordar y agradecer
Amar en plenitud
La relación entre el amor auténtico y el espíritu de Inmaculada
Nuevo Schoenstatt Café
«¡Venid… y descansad un poco!»
Quiénes Somos
El Instituto Secular de las Hermanas de María de Schoenstatt es una comunidad de mujeres consagradas fundada en 1926 en Alemania por el Padre José Kentenich. Estamos al servicio de la misión del Movimiento de Schoenstatt: Un movimiento mariano y apostólico dentro de la Iglesia Católica Romana. En colaboración con las otras comunidades de Schoenstatt, nos dedicamos a la formación moral y espiritual de la persona y la comunidad, especialmente a la educación mariana de niñas, mujeres y familias. Nuestra fuente de vida es la Alianza de Amor con la Madre Tres Veces Admirable, Reina y Victoriosa de Schoenstatt. Unidas a Ella y siguiendo su ejemplo, nos entregamos indivisamente a Cristo a través de una vida de pobreza, virginidad y obediencia.

