¿Cómo sé?

Ésta es quizás la pregunta más frecuente que nos hacemos al discernir nuestra vocación de vida. El proceso de discernimiento requiere oración y una seria consideración. Al mismo tiempo, es una trayectoria marcada por la alegría de buscar la voluntad de Dios y la anticipación esperanzada de “lo que Dios ha preparado para los que le aman”. (1Cor. 2,9) ¡Él tiene un único y hermoso plan de amor para cada ser humano!

Algunos consejos para el camino:

Dedicar tiempo a la oración

En la oración, el Espíritu Santo nos abre a la gracia y nos inspira a hacer cosas buenas y grandes. Cuanto más tiempo pasamos en la oración, más aprendemos a unirnos a Cristo y a María en su total entrega a la voluntad del Padre.

Descubrir el amor personal de Dios

Para esto, debemos estar atentas a la señales que diariamente recibimos de parte de Dios, quien nos conduce y nos cuida de manera personal y única. Esto nos ayuda a experimentar cuánto Dios nos ama y hace que nuestros corazones se llenen de gratitud hacia Él. Poco a poco, se va despertando también el deseo de dar una respuesta de amor a Dios y vamos obteniendo la fortaleza que necesitamos para hacerlo con valentía.

Desarrollar el arte de percibir la voz de Dios

Dios habla a través de todo: las personas que nos rodean, los acontecimientos y circunstancias, algo que leemos, objetos y símbolos, alegrías y sufrimientos, nuestros talentos y habilidades, nuestras fuerzas y debilidades, y – especialmente – a través de nuestros más nobles anhelos y aspiraciones. La clave es desarrollar un fino sentido para escucharle y la capacidad de entender sus mensajes.

Fomentar una estrecha relación con la Santísima Virgen

A través de su intercesión, María nos ayuda a descubrir la voluntad de Dios. Ella sabe lo que significa recorrer un camino de discernimiento. Como nuestra Madre, está ahí para ayudarnos a crecer en nuestra fe en el amor, la sabiduría y el poder de Dios. Si tomamos su mano y caminamos a su lado, Ella nos da la gracia de escuchar la voz de Dios, de estar abiertas a su llamado y de atrevernos a dar nuestro sí.

Disposición para atreverse a dar el salto de fe

Una vocación es un llamado de Dios y, por lo tanto, requiere algo más que certeza y seguridad humanas; requiere fe. Puede haber una cierta cantidad de oscuridad en nuestra decisión vocacional, pero esto nos da la oportunidad para probar nuestra confianza. Practicar la virtud de la confianza en las pequeñas y grandes decisiones de la vida puede prepararnos para la decisión final de nuestra vocación.

Hablar con una persona de confianza

El camino de discernimiento no hay que caminarlo sola. Es importante buscar la comprensión, el apoyo y el acompañamiento de los demás. Hablar con una persona madura y llena de fe puede aportar claridad y orientación para la toma de decisiones.

Mirar más de cerca

Retiros y otras actividades enfocadas en el discernimiento vocacional pueden darnos inspiraciones útiles, la oportunidad de conocer más de cerca y a fondo las diferentes vocaciones, tiempo para la oración y el chance de compartir los retos y las alegrías del discernimiento vocacional con los demás. Aquí hay algunas cosas que ofrecemos en esta línea:

Para información y/o preguntas respecto al discernimiento vocacional:

Hermana M. Emily Kenkel (Directora Vocacional)
W284 N404 Cherry Lane
Waukesha, WI 53188
262-522-4200
vocation@schsrsmary.org