Juventud Femenina de México se reúne en jornada nacional

Por la Hna. María José, Nurit Valdéz, Vanesa Muriel

La Juventud Femenina de México ha tenido su jornada anual de dirigentes, en la que han profundizado su ideal: “Reginae sum – Pertenezco a la Reina”, que les llevó a ahondar en el valor de tener a María como reina, quien transmite a sus aliadas la dignidad de los hijos de Dios, de su nobleza, despertando la vocación de ser testimonios de amor.

REGINAE SUM – PERTENEZCO A LA REINA

El fin de semana del 7 al 9 de octubre, 156 chicas nos reunimos a la sombra del Santuario “Corazón fiel de la Iglesia” en Querétaro para la Jornada Nacional de la Juventud Femenina de México 2022.

Representantes de diez estados (Chiapas, Iguala, Taxco, Querétaro, León, Aguascalientes, Guadalajara, Monclova, Monterrey y Chihuahua) fuimos parte de este primer encuentro nacional presencial de la JF, desde el comienzo de la pandemia.

El lema central de la Jornada fue: “Reginae Sum” -Pertenezco a la Reina- y todos los temas y las actividades ayudaron a las chicas a profundizar el significado de esta gran verdad: el ser hijas predilectas de la Reina y del Rey, y el deber de proclamar esta verdad con la vida.

Talleres sobre la fidelidad, la nobleza, el amor y la confianza

El programa de actividades incluyó talleres acerca de la fidelidad, la nobleza, el amor, la confianza y la autenticidad. También hubo picnics de discusión, tiempos de oración, Santa Misa, canciones, dinámicas, un rally nocturno y el tradicional festival mariano, preparado por representantes de los diferentes estados en honor a María.

El momento culminante de la Jornada Nacional fue la coronación de la Mater con una corona RTA hecha por las chicas. Los diferentes estados tuvieron la oportunidad de conquistar una pieza de la corona con sus aportes al capital de gracias. Junto a la corona, cada participante pudo también entregarle a la Mater sus sueños, anhelos e intenciones.

Conciencia de nuestra nobleza, dignidad y de estar cobijadas

Al mismo tiempo, cincuenta jóvenes coronaron su cetro azucena como símbolo de su pertenencia a la Mater y de su compromiso a luchar por vivir el ideal nacional de ser “Como hija inmaculada, instrumento del Padre.” Después de coronar a la Mater, cada una recibió un pequeño pin de la RTA*,  el cual recuerda la corona que María presenta a sus hijos e hijas cuando la coronan: “…cuando nosotros coronamos, entonces también ella nos regala una corona, y con esta corona, la conciencia de nuestra nobleza, de nuestra grandeza, pero también la conciencia de ser protegida y sentirme cobijada” (P. José Kentenich).

Cada joven intercambió su coronita con una de sus compañeras, reconociendo no solo su propia dignidad, sino también la de las demás. ¡La alegría y las gracias de este momento fueron muy tangibles! Para terminar el día, celebramos a la Reina con una cena de gala y bailes, seguido por una vigilia nocturna de adoración en el Santuario.

Anhelo del Padre, enciende en el amor

Al día siguiente, se reveló el nuevo lema que guiará e inspirará a la rama durante los próximos dos años: “Anhelo del Padre, ¡enciende en el amor” A través de este lema, la Mater llama a su Juventud Femenina mexicana a vivir profundamente convencidas de ser hijas predilectas del Padre Dios. Desde toda la eternidad, el Padre ha concebido a cada ser humano, tal cual es, con sus talentos y debilidades, con su originalidad, y ahora, Él anhela que llevemos a cabo la misión personal que nos ha confiado y seamos portadoras de su promesa al mundo. El anhelo del Padre es que nos encendamos mutuamente en el amor, que reconozcamos nuestra dignidad de hijas y que, a través de nuestro ser, demos respuesta a tantas necesidades del mundo de hoy.

La Jornada concluyó con una oración de envío que rezamos juntas frente a la estatua de la Inmaculada, la cual nos acompañó durante todo el encuentro, recordándonos la grandeza del ideal de ser, como mujeres auténticas, pequeños reflejos de María para el mundo.

¡Como hija inmaculada, instrumento del Padre!

Una sola misión – una sola bandera.

Un solo amor – un Cetro-Azucena.

Una sola corona – un solo trono.

Un solo Rey y una sola Reina por sobre todas las cosas.

¡Corona por corona! ¡Quedamos en eso, permanecemos fieles.

Corona por corona.


Fuente: schoenstatt.com